En Vivir México tenemos un compromiso con nuestros lectores; por ello nos sacrificamos disfrutando de la Ciudad de México en todas sus facetas; pero en ocasiones no es posible.
Hace algunos días comentábamos la exposición Parkk de Pash Buzari, la cual prometía mucho; pero al estar en la misma uno se queda con la sensación de que algo falta. ¿Que es ese algo?
Al ver los comentarios del libro de visitas en la exposición, constatamos que es abrumadora la cantidad de personas que se retiran con una opinión extremadamente negativa. En este momento no entrare en el eterno debate de cuales son las obligaciones de un artista, e incluso si tales obligaciones existen. Lo que es cierto es que uno siente una sensación inmensa de vacío, de ausencia de mensaje, un darse cuenta de que hay algo que se escapa.
¿Será acaso esa la intención del artista? ¿Mostrar que pasa nada? Acaso revelar que nuestras prodigiosas autopistas, las cuales en ocasiones identificamos con el progreso y el dinamismo de una ciudad en realidad no son más que una sucesión infinita de vehículos que al cabo de un tiempo más que mostrarnos el dinamismo generan hastío. Que nuestros miedos son infundados y que en la noche nuestras calles y callejones no son solamente oscuros si no también la mayoría de las ocasiones vacías de cualquier presencia a la cual temer. Que en nuestros recorridos no seguimos la línea panorámica, sino la más rápida. No lo sé.
Realmente el misterio podría revelarse hasta septiembre que Buzari trabajara piezas in situ en el exterior de la Casa del Lago, investigando la relación y la falta de ella entre construcción y destrucción en el arte y la arquitectura.
Por el momento, no esperes encontrar mucho. Algunos artistas desarrollan en espacios emergentes del Centro Histórico propuestas más interesantes. Creo que Casa de Lago es demasiado para la exposición a menos que nos sorprenda en septiembre, o la exposición contiene demasiada ironía para mi.
Como nota final comentare que en Alemania no hay límite superior de velocidad al manejar en la mayoría de las autopistas y sin duda cuestionar lo excitante que puede ser una autopista tiene lugar; aquí en Ciudad de México es parte cotidiana que en horario pico la velocidad disminuye hasta a 9 km. por hora, ya conocemos que pueden ser muy tediosas.
Dentro del ámbito de la Unión Europea, Alemania suele mencionarse como ejemplo de carreteras congestionadas. Pero un estudio del *Wuppertal Institut* muestra que tan sólo el 2% del tiempo dedicado a la conducción se desarrolla en condiciones de congestión. Es decir, 11 horas al año, o 1,8 minutos al día
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