Sólo por llamarle de un modo distinto, al decir spam impreso me refiero a los volantes que nos dan en las avenidas principales ¿Alguien ha leído uno alguna vez?
En una caminata normal, llegan a nuestras manos volantes sobre empleos temporales, clínicas dentales, pizzerías, tiendas porno y escuelas de cómputo. ¿Quién no ha visto el de “gane $3500 pesos semanales, sin experiencia”?
Si recorres 4 cuadras sobre Madero y luego doblas en el Eje Central y recorres 4 más, puedes obtener, sin exagerar, más de 15 auténticas piezas de spam impreso. Publicidad que no querías ver, que no te atrae, que no sirve, que está mal hecha.
“Borrarlo” también es sencillo: sólo llegas al próximo bote de basura y lo tiras junto a 30 volantes iguales de personas que hicieron lo mismo que tú. La diferencia con el spam electrónico es el relativamente alto costo de impresión.
¿Por qué no los leemos? Bueno, principalmente porque no son atractivos: impresos en una tinta, tipografías pobres, pesados para leer, y muchas cosas que sólo los publicistas y los diseñadores saben.
El spam impreso no es el único problema generado por la publicidad; recordemos también los asquerosos autos publicidad, los espectaculares puestos en lugares prohibidos, las vallas publicitarias, el caso Eumex, la publicidad de los partidos políticos (más en este mes).
¿Qué pueden hacer los que se anuncian para mejorar esto? Yo no lo sé, pero quienes se dedican a la publicidad deben urgentemente pensar en más alternativas de publicidad que cumplan estos estrictos requisitos:
- No estorbar.
- No obstruir las señalizaciones.
- No generar tanta basura.
- No alterar la imagen de la ciudad.
De lo contrario, nos acostumbraremos a ver una ciudad de publicidad basura, sobre todo en tiempos electoreros.


¡Pero si de eso se trata! parte del sentido es que Altere la imagen de la ciudad a su modo, para que cuando pienses en una esquina, pienses tambien en CocaCola….