Este sábado, se llevó a cabo una marcha para conmemorar el Halconazo del 10 de junio de 1971. La marcha salió del Casco de Santo Tomás y se fue a la Plaza de la Constitución; no hubo disturbios.

Hace exactamente 25 años, una marcha había salido precisamente del Casco de Santo Tomás, y apenas había llegado al cruce de Av. de los Maestros y la México-Tacuba, en el mismísimo metro Normal y el cine Cosmos. Ahí, un misterioso grupo armado -los Halcones- los atacó con armas de fuego y murieron más de 50 estudiantes (la mayoría de preparatoria).

Aparentemente, esta matanza no tenía nada que ver con la del 68 en Tlatelolco. Lo de Tlatelolco fue más sangriento, fueron militares del gobierno, hasta el presidente Díaz Ordaz tuvo que decir “sí, yo asumo la responsabilidad”. La de 1971 había sido más “misteriosa”, los Halcones “quién sabe de dónde salieron”, no tenían nada que ver con el gobierno.

Los que saben de este tema no tardaron en difundir la verdad: el grupo Halcones era un grupo “casi” militar, estaba integrado por chavitos de las colonias más pobres del DF, pero fueron entrenados con tácticas de importación gringa. Y hasta fueron apoyados por los policías uniformados, que se taparon los ojos.

Para no hacer tanto ruido como en el 68, se decidió que la represión fuera más planeada (algo así como jugar al ajedrez con los estudiantes y los paramilitares). Eso fue el Halconazo, una táctica mejor planeada que el 68. Esos fueron los viejos tiempos, cuando los dinosaurios creían que con la gente no se puede dialogar.

Gilberto Guevara Niebla, en el libro Democracia en la calle narra estos dos movimientos, pero para nada es un libro sensacionalista ni morboso. Es un gran libro sobre los movimientos estudiantiles en México, aun los que no han acabado en tragedia.