Paseando por la ciudad de México uno puede ver desde el corredor turístico Polanco centro; una fortificación que lamentablemente algunos mexicanos creen que es hechiza por lo que contiene, sin saber que en otro tiempo, fue centro de una batalla Mexicana.

El castillo de Chapultepec es eso, un castillo al mas puro estilo de las fortificaciones europeas, en la punta del cerro del capulín --chapulín, grillo-- en el bosque de Chapultepec. Su vista es maravillosa, su posición estratégica y disponibilidad de recursos naturales, así que dentro de los tiempos del Virrey Matías y su sucesor, Bernardo de Gálvez se pensó un proyecto de fortificación militar que fue suspendido poco tiempo después por la Corona desde Madrid, por razones económicas, pero retomado tiempo después hacia fines del siglo XVIII.

Los virreyes le habían encargado el proyecto al ingeniero Miguel Constanzó siguiendo las líneas neoclásicas, y fue tan bello el terminar dicho proyecto que el mismo Presidente Guadalupe Victoria lo declara patrimonio nacional, convirtiéndolo cuartel de enseñanza militar para 1841.

El colegio estuvo destinado a formar oficiales de todas las ramas militares, teniendo una capacidad de hasta de doscientos alumnos cuya enseñanza duraba siete años, abarcando un amplio rango de materias.

Pero los tiempos no eran del todo pacíficos, la inestabilidad de la República de mediados del siglo, debida a cuartelazos, crisis económicas, divisiones políticas y a la ambigua actuación del general Antonio López de Santa Ana, propiciaron que en 1847 los Estados Unidos invadieran el país, llegando a la capital en agosto.

Los norteamericanos avanzaron sin problemas y además, los tiempos que se vivían no eran los mejores en México, así que tras haber ganado las batallas de Churubusco y Padierna las fuerzas del general Scott tomaron la plaza del Colegio Militar el día 13 de septiembre, defendido por el batallón de San Patricio y unos cuantos cadetes que han pasado a la historia con el nombre de Niños Héroes.

Si desean leer sobre estos personajes, en mi propio blog escribí algo sobre ellos...

Pero es una nueva invasión, esta ocasión liderada por Francia la que cambia la fisonomía del castillo de chapultepec, al convertirlo en palacio imperial de Maximiliano de Habsburgo, el cual trazó un Paseo para unir al Castillo con la Ciudad de México, ¿le reconocen?, ok, es el paseo de la reforma.

Al edificio se le agregó el segundo cuerpo de la fachada, y se proyectaron adaptaciones para convertirlo en residencia palaciega con los planos encargados a Francia en los que se incluía el Alcázar, pero con la restauración de la República, el Castillo se destinó a residencia presidencial durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada --Benito Juárez prefirió habitar en Palacio Nacional, como gesto de austeridad--.

La época de oro del Castillo fue, sin embargo durante los gobiernos de Porfirio Díaz, donde se realizaban majestuosos bailes al más puro estilo francés.

El general, que irónicamente liberó a la ciudad de las fuerzas conservadoras del Segundo Imperio, logró establecer en Chapultepec el boato que Maximiliano y Carlota nunca disfrutaron, decorando sus interiores con lujo europeizante. Es aquí donde el Presidente Díaz tuvo la trascendental entrevista con el periodista norteamericano Creelman que dejó entreabiertas las rejas labradas del Castillo al movimiento revolucionario en 1910.

Pero no fueron sino hasta Lázaro Cárdenas que la residencia presidencial deja la cumbre del cerro en 1939 para establecerse en el cercano Molino del Rey en la zona llamada Los Pinos, a partir de entonces --ya corría la década de los 40s--, se establece el Museo Nacional de Historia que reúne importantes documentos y piezas significativas del desarrollo del país desde la Conquista hasta la Revolución.

Se los recomiendo, dense una vuelta y así, conozcan un poco mas de las joyas que tiene México, como el Castillo de Chapultepec.