En estos días estamos presenciando una situación casi sin precedentes: el caso de Isabel Miranda de Wallace, madre del desaparecido Hugo Alberto Wallace Miranda, quien buscó por su propia cuenta a los captores de su hijo, desaparecido desde el año pasado, utilizando sus propios recursos, entre los que destaca la contratación de espectaculares ofreciendo recompensa.
Su caso es relevante porque no sólo significa que los habitantes de esta ciudad no confiamos ya demasiado en la policía, sino que, sin hacer a un lado a la ley, esta mujer pudo dar con los delincuentes, contando únicamente con sus propios recursos. Si bien es triste que vivamos cotidianamente amenazados por el hampa, lo es más el hecho de que aquellos en los que confiamos para defendernos no puedan hacerlo y, todavía más, que por nuestra propia cuenta tengamos que hacernos cargo.
Aunque este hecho marca un hito, no es probable que se repita. Es más, lo deseable es que no vuelva a repetirse, que nadie tenga que tomar en sus manos la ley. Si así fuera, ¿ése es el futuro que le espera a esta ciudad?


Si es triste que estemos sin protección alguna, en muchos sentidos, la policía no hace su función cuidando a los ciudadanos, cuando sucede un ilicito el ciudadano cree que acudiendo a levantar la denuncia es suficiente, oh decepción, entonces lo que hizo la señora esta más que justificado, porque cuando te roban un auto, te da coraje, quiza lo tengas asegurado, o vuelves hacer tus ahorros y compras otro. Pero cuando te roban la vida de un hijo, te roban la tranquilidad, te roban la paz, te roban todo.
Así es que si no les parece a los Funcionarios Publicos, al Gobierno en General sus métodos o maneras de hacer justicia, que lo hagan ellos, porque se estan viendo pequeños, en relación de lo que ha hecho UNA MUJER. Yo no creo que haya tomado la justicia en su mano, generalmente se usa este termino cuando tu haces justicia, matas o mandas matar al asesino de tu hijo. Yo creo que se hizo escuchar, y no les quedó otra cuando vieron sus logros.
La inseguridad mantiene sitiado a nuestro país y desafortunadamente para nosostros los mexicanos, los delitos estan firmados por la impunidad. Una impunidad en la que los principales complices, son nuestros gobernantes, que han reclutado y formado una policía del miedo preparada para intimidarnos y vegonzosamente para escoltar y proteger al crimen organizado.
Algún día no muy lejano nos tendremos que acostumbrar a vivir secuestrados en nuestras casas, prisioneros del terror y ver pasar a los asesinos, ladrones, narcotraficantes y demás delincuentes como amos y señores de una sociedad en descomposición.