En estos días estamos presenciando una situación casi sin precedentes: el caso de Isabel Miranda de Wallace, madre del desaparecido Hugo Alberto Wallace Miranda, quien buscó por su propia cuenta a los captores de su hijo, desaparecido desde el año pasado, utilizando sus propios recursos, entre los que destaca la contratación de espectaculares ofreciendo recompensa.

Su caso es relevante porque no sólo significa que los habitantes de esta ciudad no confiamos ya demasiado en la policía, sino que, sin hacer a un lado a la ley, esta mujer pudo dar con los delincuentes, contando únicamente con sus propios recursos. Si bien es triste que vivamos cotidianamente amenazados por el hampa, lo es más el hecho de que aquellos en los que confiamos para defendernos no puedan hacerlo y, todavía más, que por nuestra propia cuenta tengamos que hacernos cargo.

Aunque este hecho marca un hito, no es probable que se repita. Es más, lo deseable es que no vuelva a repetirse, que nadie tenga que tomar en sus manos la ley. Si así fuera, ¿ése es el futuro que le espera a esta ciudad?