Leyendo el periódico por la tarde, encontré una nota que me llevó al sitio de la SSP, en donde se habla sobre varias personas que fueron atacadas por perro, entre ellas un niño, además de que encontraron una serpiente en una coladera. De inmediato recordé un caso similar, me parece que en Estados Unidos, en el que el dueño de una cobra la dejó libre y ésta se escondió en el drenaje de un edificio, aterrorizando a sus habitantes.

Cuántos de nosotros tenemos no simplemente un perro o un gato –que generan problemas más o menos manejables–, sino animales que pueden convertirse en un peligro para nosotros mismos y para los demás. Por ejemplo, desde la ventana del edificio donde trabajo puede observarse en ocasiones un ave de presa, no sé si un halcón o un águila, que se ha convertido en el azote de las palomas de la zona.

Me quedo pensando, ¿habrá en la ciudad animales realmente peligrosos que pongan en peligro la vida de alguien? Esperemos que de ser así devuelvan estos animales al medio al que pertenecen o, al menos, tomen suficientes precauciones, para evitar una desgracia.