Después de una fallo en favor de los ambulantes que solían estar en la primera sección del Bosque de Chapultepec, y que luego de ser desalojados por ciertas regulaciones nuevas que vinieron con la restauración —palabra de moda en el gobierno— del bosque. De hecho, desde el domingo pasado empezó a circular un volante entre los comerciantes de la zona para iniciar un movimiento en defensa, para impedir que las autoridades hagan en definitiva este desalojo.

Lo más chistoso del asunto es que ninguno de ellos está afiliado con Alejandra Barrios —no, creo que su poderío no llega hasta esa zona, pero uno nunca sabe— o alguna asociación de ambulantes, así que individualmente tuvieron que poner su denuncia en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo; en total fueron 216 las personas —de las más de 600 que venden en el lugar— las que recurrieron a esta institución.

Bueno, ahora esperemos el regreso de esos chicharrones con salsa, latas de espuma, mangos con chile, tacos, fotografías sobrevaloradas con la botarga de la época y demás parafernalia que se solía vender en aquel pasillo que conecta el Castillo y el Zoológico, ambos de Chapultepec.