Hace un rato me sugirieron que leyera una nota donde se revela un aspecto más que complica el desarrollo de los artistas y del arte: los espacios artísticos no oficiales no cuentan con ningún aliciente económico para seguir adelante. Los casos son bastante dramáticos, y en ellos podemos ver que a pesar de lo que se habló en administraciones anteriores, falta todavía para dar condiciones a los artistas.

Por ahora, gracias a la ley aprobada en 2002, los sitios son considerados como mercantiles (por lo que están obligados a pagar impuestos), a pesar de que en muchas –o casi todas– las ocasiones quien está detrás del proyecto gana poco o nada con él.

La administración Ebrard ha prometido solucionar el asunto. Ya veremos si esta vez el arte encuentra una razón para refrendar la confianza depositada en las elecciones pasadas.