Ayer en la noche estaba leyendo y releyendo los comentarios que se desprendieron del post anterior acerca de las marchas que se están realizando posteriores a las elecciones.

Normalmente no tocamos temas de política, precisamente porque el debate tiende a salirse de control, al explotar las pasiones. Aun así, me atreví a tocar el tema porque es algo que afecta a todos los habitantes de la ciudad, sin importar si tenemos una postura o no, si votamos o no, o si nos importa o no: nadie queda exento de que una marcha le cierre el paso.

Y ese es precisamente el punto: la discusión no es sobre si creemos que ganó un partido u otro, sino que todos los que vivimos aquí quedamos en medio de la refriega, incluso entre semana, como ya lo vimos en las marchas del viernes y de hoy lunes.

Mi pregunta es: ¿es necesario que el problema afecte a los demás?