Todos los días vemos en la calle, en el Metro y en los microbuses a artistas improvisados: cantantes, músicos, payasos, malabaristas… infinidad de ellos pululan por la ciudad, sin más técnica que lo que sus improvisados y escasos recursos les permiten para ganarse la vida.

Hasta ahora había habido pocas (o ninguna) incursión de gente más profesional, con estudios más en forma, mostrando su espectáculo en la calle.

Tal como puede leerse en su sitio, “El objetivo de la compañía es explorar las posibilidades del teatro fuera de los espacios convencionales, así como brindar al público la posibilidad de presenciar y ser partícipes del hecho teatral sin la cuarta pared. Basados en el juego, los montajes están creados para que todo público pueda apreciarlos y comprenderlos y, sobre todo, divertirse ante una realidad social contundente que lo opaca todo”.

Este grupo, con una buena trayectoria, ha actuado en diversos festivales y otros escenarios pero actualmente, los fines de semana, presentan un microespectáculo (en el que no falta la música, los malabares y zancos) que dura apenas lo que tarda en cambiar la luz del semáforo en la esquina de Cuauhtémoc y Río Churubusco.

Ganancias, las hay; problemas, también, pero, para los nueve integrantes de Comparsa La Bulla, mostrar su arte a más gente, en un lugar tan público, es todavía más importante.

Por supuesto, aceptan actuar en otros lugares, y en su página, muy bien hecha, por cierto, podemos encontrar toda la información relevante sobre ellos, desde fotos hasta el contacto para contrataciones.

Acá los dejo con algunas imágenes tomadas de su sitio, donde se ven algunos de sus actos.

Creo que son un grupo genial, y, la próxima vez que pase por ahí, trataré de ver su espectáculo. ¿Ustedes no?