Siempre me ha sorprendido lo que las prohibiciones pueden hacer en el ser humano. Tan sólo hace falta prohibir algo o que algo tenga un carácter muy cercano para que la gente busque afanosamente lograrlo.
En esta ocasión, no faltó quien se diera a la tarea de realizarlos en la calle, tal como se estilaba hace décadas, de lo que resultó una persecución que duró un par de horas, en la que se detuvo a sólo 19 personas de un grupo de cerca de 30 que practicaban en calles de las colonias Asturias, Jamaica y Roma, entre otras.
Me sorprende todavía más el hecho porque hay algunos sitios para realizar arrancones de manera legal, entre ellos el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde se puede practicar hasta la 1 de la mañana. Ahí también hay clases de manejo, incluidas clases especiales para conducir autos de carreras. No es nada barato, pero creo que vale la pena el esfuerzo… y así uno no termina en la cárcel, aunque, bueno, con una multa salen de inmediato.
Ojalá sea la última vez que oigamos de ellos, ya que de por sí es peligroso manejar de noche como para todavía tener que cuidarse de ser embestido por uno de estos autos.






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