Tenía que ser. Es la primera que se va, a pesar de, como dijo Federico González Compeán, de Ocesa Teatro, a La Plaza, de El Economista,

porque sucede en una ciudad muy apoyadora, donde el PRD ganó todo y paradójicamente es a quien más están afectando.

Así que Selena se va.

¿Así nomás? Pues no exactamente. Sucede que

debido a estas manifestaciones, Selena terminó su temporada antes de tiempo (el domingo pasado) en el Teatro Blanquita. Y es que, desde que iniciaron los plantones de la Coalición por el Bien de Todos, las entradas al musical bajaron dramáticamente de un 60% a 10% de asistencia.
No teníamos de otra, ya no teníamos público.

Enorme paradoja, a pesar de todo. Cae Selena y es probable que con ella comience el efecto dominó, que afecte a todos aquellos que están cerca de los plantones, más tarde o más temprano.

Una lástima por Selena. Una lástima por el teatro. Una lástima por nosotros.