Ayer que hablaba sobre las imágenes que vimos después del temblor, me quedé pensando en todo lo que vino una vez que terminó la emergencia. Una de esas cosas fue la creación de los comités de protección civil. Y ahondando un poco en ello me encontré con este blog, en el que algunas personas que trabajan en el gobierno presentan su visión de estos comités: su función es más la de una junta de entretenimiento que otra cosa.
Me quedé pensando en mis experiencias personales y debo decir que, en efecto, muchos de los comités creados sirven más para echar la chorcha que para realmente capacitar. No digo que en todos los casos sea así, sólo que muchas veces, ante la falta de recursos y verdadera dirección, el mentado comité corrompe su finalidad.
Creo que lo siguiente es increíblemente claro:
cuando hay cursos de capacitación regularmente no les importan las actividades que realizan las áreas y solicitan funcionarios con la mano en la cintura. A pesar de que estos cursos sólo sean motivo de solaz y pérdida de tiempo, escudándose en la importancia de la protección civil ejercen una especie de parada obligatoria de actividades entre semana.
Es una lástima que algunos programas tengan que terminar así, a pesar de lo vitales que pueden ser.

