Con mucho, mucho agrado acabo de leer hace un rato que, como un modo de rendir homenaje a los 50 años de labor de uno de los mejores escritores mexicanos, se inauguró ayer la Casa de la Palabra José Emilio Pacheco. En ella, como su nombre lo dice, también se rendirá homenaje a la palabra, de la que dice:

Es lo único que alcanza, porque los límites de la palabra son los límites del mundo. ¿Cómo puede entender lo que no se puede verbalizar? Por eso me parece que uno de los problemas más graves del mundo contemporáneo es el empobrecimiento del idioma y si no tienes palabras no piensas.

Me complace mucho que exista un nuevo lugar dedicado al arte, a la cultura, y más que en vida se rinda homenaje a un escritor con una trayectoria tan larga.

La Casa de la Palabra, además de literatura, ofrecerá cursos y talleres especializados, conferencias, presentaciones de libros, talleres de periodismo cultural, cuento, poesía, crónica y guiones de radio y cine. Y como desde el primer día espera cumplir esta misión, ayer mismo se inauguró una exposición fotográfica a cargo de Gabriela Bautista Martínez, con imágenes de Sergio Pitol, Juan García Ponce, Emilio Carballido, Margo Glantz, José Agustín y el mismo José Emilio Pacheco, hecho que habrá que tener muy en cuenta, ya que es mítica su renuencia a que le tomen fotografías.

Así que si pueden dense una vuelta por el 351 de la calle Centenario, en el Barrio de Nextengo, en Azcapotzalco, a ver qué novedades encuentran. Yo por lo pronto espero ir este fin de semana.