Parece que va enteramente en serio que los campamentos se irán. Ayer en la tarde, aprovechando que no llovía, me fui caminando por Reforma para ver y comparar la situación. Y efectivamente, los campamentos lucen aún sus lonas y tiendas de campaña, sus templetes donde alguno que otro tomaba la palabra, pero definitivamente se veían más vacíos que nunca. Incluso, en algunas zonas ya se habían removido algunas tiendas.
Así que la semana entrante, si todo va como hasta ahora, se podrá circular nuevamente, y los pequeños paseos a pie, y los viajes en moto terminarán y sólo quedarán en la memoria colectiva.
Pero hoy, la mayoría de los campamentos lucen como en la foto: abandonados…







Añade un comentario