Hoy, 2 de octubre, se cumplen 38 años de la masacre realizada en la Plaza de las Tres Culturas. A mi parecer, el mejor homenaje que le pudieron haber rendido a los caídos podría ser ver preso al autor de tan deleznable acto. Pero por lo visto no será así. En cambio, como un simple recuerdo de esa fecha, el día de ayer se llevó a cabo una escenificación del hecho, en el mismo lugar en que ocurrió.

2 de octubre, 1968. Tragedia, que se presentó ayer domingo (un día antes de la fecha real) fue creada por la fundadora del Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena, María Alicia Martínez Medrano, y por los miembros del Comité de 1968, y en ella estuvieron presentes líderes del Consejo Nacional de Huelga, estudiantes de la UNAM, el IPN, la UAM, la Universidad de la Ciudad de México.

Ciertamente fue un espectáculo impresionante contemplar una recreación de lo que ocurrió aquel día (más impresionante debe haber sido el hecho real) pero, como dije, los caídos tendrían un homenaje mucho mejor, más justo, si los autores de aquel hecho hubieran recibido el castigo que se merecen. Aun así, sirva este homenaje (y todos los que se van a realizar a lo largo del día) para recordarlos y no olvidar las causas por las que murieron.