Cuando uno vive o ha vivido en alguna zona conurbada de esta gran ciudad, una de las constantes es, sin lugar a dudas, la enorme cantidad de tiempo que se pasa (o desperdicia) en transportarse: alrededor de seis horas diarias, en promedio.

Todo eso, por supuesto, termina por incidir, en mayor o menor medida, en la salud. Así se desprende de un informe presentado por el Instituto Politécnico Nacional a El Universal, que señala que además de un desgaste físico y mental, que se ve reflejado en el desempeño en el trabajo, en el último sexenio se han incrementado los accidentes automovilísticos y los infartos mientras se maneja, además de que el nivel de estrés también ha aumentado.

Eso es de tomarse en cuenta, pues significa que la ciudad se ha hecho más grande, debido sobre todo a que las unidades habitacionales se construyen en la periferia.

Por supuesto, esto no es nada alentador. Pero hay que tenerlo muy en cuenta, para buscar cómo enfrentarlo y cuidar nuestra salud.