Hay días en que me doy cuenta de lo increíblemente difícil que resulta estar al tanto de todo lo que ocurre en la ciudad. Este es un ejemplo de ello: el día de hoy, se llevó a cabo un simulacro en varias ciudades del país (Chihuahua, Hidalgo y Tabasco, además del Distrito Federal) para probar la capacidad de respuesta del sector salud en caso de que hubiera una epidemia de influenza.
Desgraciadamente no me había enterado que fuera a haber uno. Su nombre fue Escudo Centinela, y en él se duplicaron las condiciones en las que se da la epidemia, con el fin de instruir a la población lo que debe de hacer, además de observar el procedimiento que se seguiría con una persona infectada.
Aunque se puede considerar que el simulacro fue exitoso, también quedó claro que la capacidad de sector salud se vería rebasada, ya que afectaría a cerca de un 10 por ciento de la población, y que una parte de ésta no podría sobrevivir a la enfermedad.
Las recomendaciones más importantes para evitar la enfermedad son, paradójicamente, muy simples: evitar los sitios concurridos y mantenerse en el hogar el mayor tiempo posible.
Personalmente pienso que hay que tomar medidas más constantes para lidiar con la enfermedad, además de realizar una campaña nacional más extensa. Pero al menos ya estamos en camino.






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