
Vaya, parece que ni los muertos se salvan de los problemas que genera la política (y los políticos). En la mañana hubo una marcha del Metro Chabacano sobre Calzada de Tlalpan hacia el Zócalo, y los manifestantes, en su mayoría integrantes de la Unión de Pueblos, Barrios y Colonias del Distrito Federal, pedían que no se expropiaran los panteones comunitarios.
“Mediante el oficio DGJEL/DLTI se nos pretende quitar a todas las comunidades de 14 delegaciones los panteones oficiales, con lo cual estarían acabando con años de tradición, de usos y de costumbres”, comentaron al diario Reforma (que, bueno, para qué repetirlo, no deja enlazar sus contenidos).
Una vez en el Zócalo, intentaron hablar con Alejandro Encinas, jefe del Gobierno de la Ciudad, y luego con el Secretario de Gobierno, Ricardo Ruiz, pero ninguno de ellos los recibió, por lo que bloquearon 20 de Noviembre.
Hasta ahora no se ha solucionado el conflicto, pero no deja de ser chusco y trágico al mismo tiempo que los muertos siguen dándole quehacer a los vivos.
