
Una de las razones por las que me gusta la fotografía es que a pesar de que observo un objeto, me permite imaginar lo que hay detrás, tratar de entender el contexto en que esa imagen existe.
En parte, eso es lo que sucede en la imagen que este año fue la ganadora del certamen internacional World Press Photo: no sólo es el hecho de observar a una mujer y su hijo, sino darse cuenta de que esa pequeña mano que apenas y se asoma no es la mano de un niño normal, sino de uno que sufre los estragos del hambre y la sequía. Ese es el espíritu que caracteriza desde hace 50 años a este certamen: no sólo mostrar los hechos, sino dar un punto de vista sobre ellos, crear conciencia sobre esas situaciones.
Me hubiera gustado haberlos invitado a la inauguración, que fue ayer, pero por desgracia no hubo oportunidad. Aun así, esta exposición fotográfica estará hasta el 12 de noviembre, tiempo más que suficiente para visitarla… y también para hacer conciencia de las situaciones que en ella podemos observar.
Museo Franz Mayer. Avenida Hidalgo 45, Centro Histórico.
