El nombre me hace ruido cada vez que lo oigo, aunque no dejo de reconocer que el lugar tiene una importancia sin paralelo. Me hace ruido lo de ‘personas ilustres’, porque en realidad no me parecía tan malo lo de ‘hombres’, ya que, al menos yo, nunca entendí que se tratara sólo del término hombre como varón, sino como un integrante de la humanidad. Cuestiones de ultracorrección, digo yo.

El caso es que el día de hoy tres personas más se suman a los habitantes de la Rotonda: Emma Godoy, María Lavalle Urbina y Dolores del Río.

El acto, estuvo encabezado por nuestro querido Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, que por lo menos en esta ocasión fue más abierto: “Estamos en deuda con las personas cuyos restos descansan en la rotonda más ilustre del país, ellas habrían deseado que su servicio a México se vea multiplicado en todos los rincones del territorio nacional en obras de orden, de paz, de armonía, de crecimiento y desarrollo con justicia social”.

Me parece justo el reconocimiento (aunque en el caso de Ema Godoy tengo mis reservas), pero repito: más que reconocer a hombres o a mujeres, debería simplemente reconocerse la contribución.