
Qué cosas tan extrañas pasan en este país, en esta ciudad. Hace tiempo, hubo un movimiento de oposición para evitar que hubiera un Wal-Mart cerca de Teotihucan. Lejos queda eso, para darnos cuenta de que don dinero todo lo puede.
Hace un rato leí que Domino’s Pizza, trasnacional que fabrica pizzas –qué más– pagó un millón de pesos para poder ocupar un espacio de venta en la Basílica de Guadalupe, lo cual, aunque es raro, ya que lo que se vende en la zona es comida mexicana, resulta alarmante cuando se sabe que esta compañía intentó presionar para que todos los comerciantes ambulantes de la zona fueran desalojados.
Aunque la petición fue rechazada por el Director de Gobierno de esa demarcación, Rafael Bustamante, con el argumento de que los hornos donde se elaboran las pizzas podría poner en riesgo la integridad de los visitantes, se espera que a pesar de todo la propuesta sea aceptada antes del próximo 12 de diciembre.
Si finalmente se acepta la iniciativa, Álvaro Obregón tendría razón de nuevo, y no habrá quien se resista a un cañonazo de un millón de pesos.






Ya con esto para definitivamente dejar de comprar en domino’s, deja de eso que las pizzas salen caras y feas, mejor las del cotsco ;)