De entre las miles de cosas con las que tenemos que lidiar diariamente los capitalinos es el asunto de conseguir gasolina para los varios miles de autos que circulan diariamente. Algunas veces es un suplicio, por las largas filas, pero nunca es más frustrante como cuando nos damos cuenta de que nos han timado.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en vista de que los litros no son ‘de a litro’, ha elaborado una lista de 71 establecimientos que pueden catalogarse como ‘sospechosos’, además de que es posible denunciar al algún otra gasolinera.

Profeco ha establecido un sistema por colores para señalar a las más denunciadas. Me parece curioso que Cuauhtémoc es una de las que tienen más establecimientos, cinco, cuando yo pensaría que las delegaciones que están a la salida de la ciudad serían las más peligrosas.

Algunas medidas para evitar ser estafados son:

  • Observar que la bomba marque ceros
  • No distraerse mientras lo despachan
  • Pedir que se sirva el combustible a baja velocidad, nunca a alta

Y ustedes, ¿cuántas experiencias de éstas pueden contar?