La noticia de los últimos días es el aumento del precio de la tortilla, que se disparó aproximadamente cincuenta por ciento en tan sólo unos días. La mayor parte de la gente, incluyéndome, considera que esto es terrible, puesto que la tortilla es básica para el consumo de todos.
¿Y la causa de todo esto? El aumento del precio del maíz en Estados Unidos. Esto se debe a que las reservas de petróleo de este país han ido menguando y no es posible hallar un sustituto para obtener energía. Uno de los desarrollos más recientes es la producción de etanol a partir de biomasa, el cual sirve para alimentar las plantas eléctricas. El etanol se produce a partir de maíz, o, como en el caso de Brazil, a partir de caña de azúcar, aunque se pueden usar residuos orgánicos. La cosa es, parece, que el maíz barato de Estados Unidos, que nos permitía tener precio de a cinco pesos el kilo de tortilla ya no lo es más.
¿Y el maíz mexicano? Hace ya tiempo que México dejó de ser autosuficiente en la producción de maíz e importa de nuestro vecino del norte. Esto es porque, desafortunadamente, el maíz mexicano, con calidades variables, tiene precios mayores que el de Estados Unidos, puesto no se tiene tanta tecnología en el campo en la mayoría de los casos.
Sin embargo, como en toda historia económica, el aumento del precio de la tortilla tiene otra cara: al tener un precio mayor, entonces los productores mexicanos que no podían competir contra el maíz gringo, ahora podrán entrar al mercado, puesto que ahora reciben un 50% más por lo mismo. Esto significa más empleos en el campo. Sólo faltaría ver que se aproveche la oportunidad. O bien, el gobierno, como parece que sucede, puede fomentar la importación de maíz, de otros países, y hacer que regresemos a tener un precio más bajo.
Así, no todo es malo. Pero tampoco es bueno. La pregunta es ¿cuál efecto dominará? ¿Nuestro malestar por tener una tortilla más cara (y el aumento en todos los precios que dependen del maíz, como la carne), o los empleos que se podrían generar en el campo?



No es posible que un producto de 1ra necesidad tenga ese alza de precio. Si de por sí $10.00 ya es elevado, no imagino tener que pagar $14.00 por kg. Esto es demaciado sin contar que es un alimento que no podemos dejar de pasar en nuestra mesa a la hora de comer, que le van a dar las personas humildes a sus hijos, si de por si ya son chaparritos y desnutridos, con esto, imaginen lo que pasará, ¿con que van a alimentarse? Acaso tendremos que llegar a extremos como los chinos que comen cucarachas? Espero que el gobierno soluciones de alguna menera esto, no es posible, sinceramente, y de ahi el aumento del pasaje, del tomate, cebolla, etc. y con los $2.00 que aumento el salario minimo, la verdad, ya no va a alcanzar para nada. Nos vamos a quedar como por ahi dicen: “Namás milando”