
Las labores arqueológicas alrededor de La Caja de Agua de Tlatelolco han proporcionado mucha información acerca de nuestra historia desde su descubrimiento accidental en el 2002. Dicha estructura del siglo XVI tiene en su interior una pintura mural donde se representa una alegoría de la vida de los nativos americanos. Pero no solamente eso…
A principios de diciembre se identificaron 168 elementos representando animales, minerales y objetos domésticos por medio de técnicas similares al Códice Florentino. La gama de colores utilizada es la denominada Paleta Indígena Mexicana, que incluye el rojo, azul maya, ocre y negro. El mural en sus 4 secciones despliega ante los ojos una escena de la vida lacustre de la época prehispánica, con elementos representativos de la cosmovisión prehispánica y la conformación del México mestizo. La información obtenida se esta usando en la elaboración de una animación en 3D para su posible proyección en la sala museográfica del Museo del Templo Mayor.
La sorpresa de fin de año, y que desafortunadamente se perdió de vista por las festividades, es que además de la pintura mural hay una pirámide. Se conjetura que pertenece a la etapa IV de construcción (1420-1428) del centro ceremonial de Tlatelolco.
Actualmente se trabaja en la apertura de la ventana arqueológica para su apertura en febrero de este año, la misma estará acompañada de planos, maquetas y piezas prehispánicas y coloniales halladas en las excavaciones. El horario de exhibición será limitado pues se proseguirá con las labores arqueológicas que al momento han recopilado 60 mil unidades de piezas arqueológicas, entre fragmentos de hueso, cerámica y pintura mural, entre otros.
Salvador Guilliem, coordinador de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, informo que la excavación se mantiene a 18 °C y 80% de humedad, y que para conocer como preservarlo se realiza una análisis de los microorganismos con los que convivió desde 1550 en que la caja de agua fue rellenada de adobe y ceniza.
Con información de El Financiero, y La Jornada. Foto de Guillermo Sologuren de La Jornada.







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