Después de la aprobación de las Secretarías de Educación, Protección Civil, Protección y Fomento al Empleo, y Desarrollo Rural para el gobierno capitalino, el gobierno de la ciudad se volvió a pronunciar por la necesidad una Constitución para el D.F.. Algunas de las ventajas para los capitalinos son:
- Una ciudad capital federal, libre y soberana, con los mismos derechos que el resto de los habitantes de la República Mexicana, por ejemplo para celebrar verdaderos convenios, acuerdos y programas metropolitanos con las entidades vecinas, para elevar la calidad de vida de los habitantes.
- Nuevos derechos de las personas y garantías ciudadanas vanguardistas, como el principio de presunción de inocencia, defensa efectiva de los gobernados, la revocación del mandato a nuestros gobernantes y legisladores, la no discriminación y el derecho a la intimidad de las personas y de las familias.
- Un nuevo acuerdo fiscal con la Federación, más equitativo y justo, para que nos devuelvan proporcionalmente los recursos que producimos y recaudamos.
- Nuevas facultades concurrentes con el Poder Federal para promover el empleo, la inversión pública y privada y ampliar los beneficios de los programas sociales.
- Atribuciones legales para promover el desarrollo sustentable metropolitano y regional.
Claro es que dicha constitución no es del agrado de algunos, por puntos como el 3, ya que la ciudad de México aporta más del 22% del Producto Interno Bruto del país y sus habitantes son los que recaudan más impuestos para el Presupuesto Federal, pero de cada peso que producimos los capitalinos, sólo nos regresa la Federación 7 centavos, así se ven disminuidos los recursos que podrían usarse en beneficio de las zonas rurales y ecológicas del Distrito Federal, para promover el empleo y la inversión productiva, etc. etc.
Cierto es que mucho de la aportación del D.F. es por el centralismo del país, sin embargo al día de hoy sufrimos los problemas de dicho centralismo, – como es la contaminación generada por numerosas industrias, una población flotante del mismo orden de magnitud que la fija y que necesita servicios y seguridad, vías de comunicación sobrecargadas por vehículos de carga que están de paso, etc.– pero no todos sus beneficios.
¿Tendremos constitución en el D.F., y festejaremos nuestro propio 5 de febrero?, sólo al paso del tiempo lo sabremos, cuando ya no seamos ciudadanos de segunda.

