Comenta Leo Zuckermann en un artículo del Excelsior, sobre un reciente estudio de delincuencia en México: 

Una vez más, se observa la historia de individuos que vienen de familias rotas, muy jóvenes deciden delinquir, son apresados en flagrancia y juzgados por un sistema corrupto e ineficaz mientras están encerrados en cárceles espantosas.

A veces, por más tonto que parezca, la fuente del crimen no se encuentra tan lejos en cosas tan complejas como la pobreza o el desempleo, sino que dentro de nuestros mismos hogares.