Paseando por la Ciudad de México sobre la calle Gante del Centro Histórico se pueden encontrar muchas cosas, niños corriendo, los cafés nacionales y extranjeros, fonditas para comer rico y barato y una diversidad cultural impresionante.
En ese corredor que se escapa de los automóviles me he encontrado personas que realizan actos que trangreden la barrera que ponemos cuando caminamos cerca de personas desconocidad; como el señor mimo que si le pones una moneda en el sombrero te da cambio una estampilla con una cara feliz, a los niños les causa mucha emoción y creo que a más de un adulto también como si la sonrisa de papel que te pegara en la ropa fuera la misma que te pegara en el rostro.
El sábado pasado vi a un señor vestido de amarillo con un traje al estilo la máscara, sólo que éste ni cara tenía, con un sombrero con pluma y una media que cubria su rostro primero pretendía ser una especie de estatua, pero después bailaba al ritmo de la salsa y la gente comenzaba a bailar con él. Me parece muy interesante como pequeñas cosas que la gente hace para sobrevivir pueden alegrarte el día.

