Bueno, para los que creían que Starbucks era tan sólo una manifestación del imperialismo gringo y que nuestro pobre café mexicano iba a sucumbir ante la ambición de los vecinos del norte, he aquí una nota muy interesante.

Georgina Navarrete escribe en Expansión:

image.jpg Para los capitalinos fueron semanas de pesadilla, pero para Francisco Pérez y Karen García, creadores de Kaffénetto, el “plantón de Reforma” fue el empujón definitivo para su negocio.

Bastó con arrancar el motor para hallar clientes ansiosos por tomar un buen café de Coatepec. “Fue muy buen tiempo para nosotros”, relata Pérez.

Kaffénetto es una pequeña cafetería móvil que factura alrededor de 35,000 pesos mensuales y genera ganancias netas de entre 15,000 y 25,000 pesos.

Tal vez el concepto de “entrega a domicilio” no suena novedoso, pero Kaffénetto lo llevó a un nuevo plano, al trasladar la cafetería entera y preparar los pedidos al momento de la entrega.

“Nada de café frío ni capuchinos sin espuma”, indica Pérez, quien en 2006 operó bajo la marca Café Urbano.

La cafetería es un pequeño carro motorizado de 1.20 metros de ancho, con una cabina que guarda todo para tomar el desayuno: jugos, cocteles de fruta, baguettes, paninos, sándwiches, donas, muffins, golosinas y café en todas las presentaciones imaginables, con un horario de 8 a 17 horas, de lunes a viernes.

Foto: Expansión.

(Para dar mi pequeña oponión en el dilema Starbuck’s o no Starbuck’s, la verdad aparte de mi casa no conozco lugar más cómodo para estudiar que un Starbucks… y tiene internet inalámbrico.)