Desde el lunes pasado la Secretaría de Comunicaciones y Transportes anunció la suspensión de la Aerolínea, pero eso no impidió que esta siguiera vendiendo boletos.

En respuesta se reporta que 50 pasajeros bloqueraon por más de una hora tres carriles del Circuito Interior, molestos por la falta de servicio que la Aerolínea, ya que ni siquiera se les ha comunicado la vía para procesar sus quejas y reembolsos. La PROFECO espera que en el plazo de una semana se resuelva lo anterior.

Por ningún motivo se han abierto los módulos de la Línea Aérea en cuestión, ni se han presentado representantes de la misma para aclarar dudas.

Qué duro e irresponsable es el servicio a clientes en México. Entiendo que la suspensión por 90 días es por el bien de los pasajeros, sin embargo, no justifica que la Línea, propiedad de Leonardo Sánchez Dávalos, no haga declaraciones para orientar a los consumidores que compraron los 25 000 boletos que no podrán ser usados. Por otro lado, la impotencia de aquellos que ya se encontraban en el Aeropuerto tampoco justifica que empuñen la ley como suya y causen estragos en las vías de comunicación. Es una falta doble, del proveedor de servicios y el consumidor y, claro, la intervención del Estado, una vez más, se limita a las labores de corrección.

Más información:

El Universal 1 y 2

La Crónica

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