Ignacio Marván, el que era de los asesores políticos del Peje (no sé si lo siga siendo), una vez en clase de Sistema Político Mexicano el semestre pasado nos comentó algo muy interesante.  Tal vez es una historia muy romántica, pero es lo que recuerdo, y también para que no digan que escribo puras cosas de neoliberal apestado.

El temblor de 1985 fue un momento crucial para el giro que dio la ciudadanía en México, puesto que antes el gobierno tenía todo el poder. Incluso se hicieron obras como los ejes viales. (¿Se imaginan la cantidad de casas que se tuvieorn que expropiar para hacer los ejes viales? ¿Se imaginan la revuelta que habría si en este momento se quisieran hacer más ejes viales?) Además, con los movimientos sociales de las décadas pasadas desprestigiados y olvidados, la población no estaba para anda metida en esas cosas. (Eran tiempo de los peinados despeinados, los mayones de bolitas y cosas así.)

¿Qué pasó después del sismo? El gobierno no hizo nada. No se movilizaron fuerzas para ayudar a las víctimas de este desastre y de esta manera, se empezarona  crear los primeros lazos de una ciudadanía consciente de sí misma. Se armaron redes de rescate, de localización de desaparecidos, y de comunicación que compartían un elemento: la indignación ante la poca participación que tuvo el gobierno.

De estos grupos de habitantes de nuestra ciudad surgieron las principales corrientes de apoyo que explican la victoria o casi victoria o lo que haya sido de Cuauhtémoc Cárdenas.

¿Hay por ahí algún sociólogo o historiador urbano que quisiera contar más acerca de esto? La verdad lo que digo es sólo recuerdo de lo que se me contó hace seis meses.