¡Ouch! Eso duele. Pero es una de las ideas que aporta Guillermo Ortega en su artículo de opinión “El carnal Marcelo”, publicado en La Crónica.
La tesis es esta: muchas veces los gobernantes no pueden escapar a las consecuencias de sus decisiones iniciales. Si eso es cierto, entonces el carnal será para siempre “el rey de la playa”.
A lo largo de sus incisivas y a la vez fundamentadas proclamas, Ortega escudriña sin favoritismos el vacío presente en el gobierno del Perredista; hay acciones, pero precipitadas, “populacheras”, a la sombra de la resaca Pejista. Habla, por ejemplo, de los Lunes de bicicleta:
No es que no estemos a favor de que se implementen medidas que estimulen el uso de la bicicleta. ¡Qué bueno que así fuera! El problema es que el gobierno ha empezado al revés. Desde nuestra perspectiva, lo primero que habría que hacer es crear las condiciones necesarias para que el uso de la bicicleta en esta jungla urbana que es la ciudad de México, sea por lo menos algo seguro. No hablemos de los delincuentes que a más de uno dejarán sin su novedoso medio de transporte, robándole la bici. ¿Acaso existe en el Distrito Federal, la más elemental cultura de respeto al ciclista? ¿Cuántas veces le ha tocado a usted ver a un ciclista a punto de perder la vida a manos de alguno de los cafres del volante que abundan en la ciudad? Para empezar, habría que modificar el reglamento de tránsito para establecer los derechos y obligaciones de los ciclistas y sancionar enérgicamente a quien no los respete.
Con los pies en el aquí y ahora, mas no olvidando el pasado político regional, la lectura de este texto es imprescindible, la recomiendo ampliamente. Así queda claro que no soy el único que desaprueba las medidas de Ebrard. Como le comentaba a un grupo de amigos unos días atrás: Ebrard ha llevado a práctica los movimientos correctos por las razones incorrectas.
Más sobre las medidas del Perredista en Vivir México: 1, 2, 3 y 4.


Según yo, ya existen leyes sobre las bicicletas… hace ya bastantes años recuerdo que estaba leyendo la ley de tránsito y ahí venia por ejemplo que las bicicletas deben de ir del lado contrario al tráfico, que debes usar equipo adecuado. ¿O estoy alucinando?
Tienes razón. Existen en papel, desfortunadamente no se practican; no existe, que yo sepa,un órgano encargado de asegurar su implementación.