Mientras el Jefe de Gobierno ayer por la mañana inauguraba el Primer Festival de las niñas y niños en el Zócalo capitalino, mientras miles de niños observaban el hermosos desfile de la glorieta del angel, otros tantos no tienen la misma suerte.
El día de hoy en el Universal salió en primera plana un artículo para reflexionar acerca de qué estamos celebrando si, según el INEGI, 100 mil menores de edad están trabajando en la capital principalmente porque a la familia no le alcanza para comer.
Las condiciones en las que trabajan estos niños no son favorables, pues sufren de maltrato, explotación y muchas veces deben abandonar los estudios a los que tienen derecho.
En otro artículo en la sección del DF del mismo periódico se afirma que los menores de 14 años no deben trabajar incluso por cuestiones físicas y psicológicas, pero ¿Qué se puede hacer ante tal problema? pero preguntémosle eso sí, a los compañeros del gabinete del DF si se sienten tan bien con ese aumentito.
Se dice que las circunstancias no justifican el hecho de que un niño trabaje y aunque sé que muchos no podemos negarle el trabajoa un niño para que se gane su comida del día, al menos podemos nosotros como ciudadanos mejorar las condiciones en las que esos niños trabajan, no ponerlos a hacer trabajos pesados de carga, no golpearlos y no entretenerlos hasta tarde, lo demás queda en manos de unos cuantos.


No es lo único que hay que reflexionar en este día, también hay que considerar la alarmante situación ambiental que le vamos a heredar a los peques. Nuestro regalo, un planeta con el termostato descompuesto.