
No soy experto en futbol, de hecho, me declaro neófito, ignorante, bruto. Pero si algo he de rescatar del reciente drama del soccer nacional (el asunto de Carmona) es que las televisoras son hipócritas.
Tras la suspensión de por vida de Salvador Carmona por dopaje y la consecuente eliminación del Cruz Azul de la Liguilla, tanto TV Azteca como Televisa lamentaron el caso y criticaron tanto al jugador como a los altos directivos.
Claro, se embolsan millones transmitiendo los partidos y vendiendo espacios publicitarios, pero a la hora de la hora salen muy rectas y hasta con derecho a criticar a los involucrados en el problema, como si no supieran de cientos de casos similares que tapan para evitar la caída del negocio.
La televisora del Ajusco presentó de hecho el programa especial Historia de una infamia -un repaso detallado del escándalo- a la misma hora en la que se transmitiría el partido de vuelta de semifinal entre la Máquina y Tuzos que finalmente se suspendió,
Y en Televisa, como grandes copiones, no se quisieron quedar atrás:
Por su parte, en La Jugada, Roberto Gómez Junco mencionó que “no se trata de que las cosas estén bien, sino taparlas cuando están mal”, ya que “se sabía que había dopaje, pero se quiso ocultar”, criticó.
Bueno, allá ellos y su falsedad.


La actitud hipócrita de las televisoras no solo se limita al deporte, invade todos los ámbitos en los cuales tienen cobertura, es natural, controlan la ideología de la gente únicamente en favor de los intereses de sus dueños…así, si a Azcarraga o a Salinas no les parece algo sólo le tienen que decir a sus merolicos qué opinar. Lo malo es que la gente ingenua confía en estos medios y adoptan la opinion oficial de estos empresarios. No es raro encontrar gente poco preparada que de pronto piensan como si fueran los grandes empresarios que emitieron la opinión; no es nuevo, eso se llama hegemonía.
Que verguenza por ellos, porque efectivamente, ellos taparon esto desde hace tiempo. ¿Y quien les va a pedir disculpas a los fanaticos de la Maquina?