Es bien sabido que las telenovelas en México no son la mejor cosa del mundo, pues la mayoría de las veces tienen la misma temática y uno ya sabe lo que va a suceder, aún así hay mucha gente que las sigue viendo. Badbit hace una lista de las frases que debería agregar a su léxico a propósito de la tradición telenovelera en México, lo peor de todo es que al menos yo sí he escuchado a las personas decir esto y entonces me viene una duda a la mente ¿Será la telenovela un retrato de la sociedad o nuestra sociedad es retrato de una telenovela?

  • Cuando me sienta incómodo en una relación amorosa, o de plano sucedió algo imperdonable, le diré a la susodicha: Lo nuestro se acabó.
  • Si acaso nuestras diferencias económicas son irreconciliables (porque la verdad eso importa mucho, lo dicen las novelas y debe ser cierto), le diré:Lo nuestro no puede ser.
  • La mujer que me engañe nunca será una “puta” ni mucho menos, la insultaré de la manera más ofensiva que permite una telenovela: ¡Eres una cualquiera!
  • Iniciando una relación, aunque conozca a la muchacha menos de una semana, le diré apasionadamente: Te amaré por siempre.
  • Cuando esté desayunando y algún tema desagradable salga en la conversación, me limpiaré los labios con mi servilleta, la lanzaré con violencia y dejaré a medio terminar mi huevo frito y jugo de naranja, mientras me retiro diciendo: Lo siento, he perdido el apetito.

También hay para nosotras, chicas:

  • Al atrapar a su novio o esposo in fraganti con la villana, y él intente defenderse verbalmente, favor de exclamar: ¡Ahórrate tus explicaciones! Si aún así sigue hablando, diga usted: ¡Basta ya de tantas mentiras!
  • Cuando necesiten consejo, o asesoría, nada mejor que un sacerdote católico, que siempre tiene las respuestas a todo. Diríjase a él diciendo: Padre, estoy desesperada y no sabía a quién acudir.
  • Si tiene usted algún hijo muy grave en el hospital, aproxímese con lágrimas en los ojos al primer tipo de bata blanca que se encuentre, agárrelo de la solapa y grite a todo pulmón: Doctor, dígame que mi hijo está bien. ¡Se lo suplico!
  • En momentos de desesperación, debe usted ir a una iglesia (de preferencia a la basílica de Guadalupe) y rezar fervorosamente diciendo: Virgencita de Guadalupe, madrecita, ayúdame por favor…
  • Al encontrarse en la situación en donde tiene que casarse con una persona que no ama, hágalo usando la siguiente frase con una expresión facial muy seria y la espalda recta: Acepto su propuesta, Juan Ignacio (o el nombre del desdichado).
  • Cuando enliste lo que hará para vengarse de la muchachita inocente que le quiere robar al amor de su vida (a quien usted desea solamente por su fortuna), no olvide terminar con: …aunque sea lo último que haga.

Enlace: Frases que aprendí en las telenovelas. | Vía: Enchilame