
Basta con darle un vistazo al trabajo que realizan nuestros legisladores federales y locales para darse cuenta de los despropósitos que se incluyen en sus iniciativas que más tarde son sometidas a votación en el Pleno de sus respectivas cámaras.
Por ejemplo, es de destacarse la especificidad con la que diputados del PAN y del Partido Verde definen a los animales como “seres vivos orgánicos” en su propuesta de Ley General de Bienestar Animal; la propuesta del panista Antonio Medellín para incluir dentro de los bienes considerados como propiedad de la nación, las precipitaciones pluviales o la asertividad del senador Francisco Herrera quien considera que cuando un Tribunal Agrario reciba una demanda y al analizarla se percate que es notoriamente improcedente, debe desecharla —faltaba más.
En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal además se dan el lujo de calificar a los ciudadanos de acuerdo con sus preferencias futbolísticas. En su exposición de motivos para reformar la Ley para prevenir la violencia en los espectáculos deportivos de la capital, y luego de que algunos equipos se ampararon contra la norma, un grupo de 17 miembros del Grupo Parlamentario del PAN advierten: Se ha mencionado que el club América recurrirá a otra instancia para tratar de impedir que se aplique la ley en contra de sus porras, una acción lógica de tan infame equipo y su patética afición.
¿Será simplemente su rechazo por el color amarillo o será, como viene sucediendo, que nuestros representantes no leen los documentos que votan?
Enlace: Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Vía: La inercia del cinismo.

