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Hace poco menos de un mes, en México tuvimos un debate intenso nacido de la iniciativa de reforma electoral que impulsaron los tres principales partidos del país. En su parte más importante, el documento buscaba terminar con el negocio de la propaganda política, impidiendo a las fuerzas políticas contratar tiempos de publicidad en radio y televisión, lo que en los hechos dejó fuera a los grandes consorcios de comunicación del reparto de más de 3 mil millones de pesos que los partidos suelen gastar en spots anualmente.

Televisa, Tv Azteca y Cadena Tres quisieron involucrar a su público en un falso debate que esgrimía la imposición de peligrosos límites a la libertad de expresión. Sin embargo, excepción hecha de estas empresas y de la mayoría de los medios periodísticos, poca gente se dio por aludida en el tema. La vox populi nunca se hizo sentir ni siquiera en la Ciudad de México que tanto presume su alta politización.

La misma semana en que el dictamen de la reforma quedó aprobada, Destilando amor, la telenovela más popular de Televisa llegó a su capítulo final. ¿Qué puede haber de relevante en ello? Mientras a nivel nacional el rating promedio de la producción fue de 42.4 puntos, en la capital el número se elevó a 45.9; es decir que seis de cada diez televisores sintonizaban el programa.

No le falta razón a Álvaro Cueva, quien pese a un análisis un tanto superficial, llega a hacer una reflexión importante: “Ciudades mexicanas que se supone que son ejemplo mundial de progreso, apertura ideológica y debate democrático como Monterrey y el Distrito Federal, fueron las que más se entregaron a esta especie de película de Pedro Infante vuelta a hacer en el siglo XXI… ¿No que los mexicanos estamos hartos de ver siempre lo mismo?… ¿Qué pasó con ese debate democrático y con ese cuento de ‘yo no voté por Televisa’?” Más contradictorio resulta todo esto en una ciudad que votó aplastantemente por el candidato presidencial del PRD y que luego llamó a un boicot contra Televisa. Curioso; estamos dispuestos a dejar de ver tv siempre que no haya algo bueno.

Enlace: El dictamen aprobado en el Senado de la República.