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Algo preocupante debe estar sucediendo con el servicio del Metro en la capital, cuando sus habitantes prefieren aventurarse a usar el detestable transporte de superficie representado por microbuses, autobuses y taxis. Y es que de 1990 a la fecha, pese a sostener una tarifa ridícula por viaje, haber crecido en 61 kilómetros y tres nuevas rutas, el Sistema de Transporte Colectivo ha pasado de ser el responsable de 50% de los viajes en la Ciudad a apenas un 11% de los mismos. Esto es, 30.6 millones de personas que han usado otras alternativas.

Un diagnóstico realizado por integrantes de la Comisión de Transporte de la Asamblea Legislativa del DF, señala que en el mismo periodo los viajes en microbuses —que en muchos casos no serían recomendables ni para transportar animales— , mismos que correspondían a 30% del total, han aumentado hasta representar seis de cada diez traslados.

No hay mucha ciencia en ello. Las interrupciones en el servicio por fallas mecánicas son cada vez más frecuentes y de mayor tiempo; en el verano los picos de temperatura se registran en los andenes y carros de este medio de transporte, donde prácticamente todos los sistemas de ventilación son inservibles; los andenes y las salidas están invadidas por ambulantes, y los vagones se han convertido en una procesión de cientos vendedores de piratería que agreden a los usuarios con bafles a todo volumen, sin que nadie ponga freno.

Enlace: Afluencia de usuarios en 2006 por línea y estación.