Como parte importante de la dieta básica de muchos capitalinos, la tortilla es el alimento mexicano por excelencia, representa un símbolo nacional, ha sido uno de los ejes de desarrollo de nuestra cultura y es fuente de vitaminas, hidratos de carbono y minerales como calcio, fósforo y potasio.

Su origen se remonta a las civilizaciones precolombinas de Mesoamérica que usaban el maíz como su alimento base al igual que la sociedad moderna mexicana.
El procedimiento para su elaboración es el mismo de los antepasados prehispánicos. A partir del nixtamal, que consiste en cocer el grano de maíz en agua hirviendo con una base de cal, así se consigue la suavidad, el aroma y el sabor que todos buscamos en la tortilla.
Existen muchas leyendas sobre el origen del maíz, la más conocida es la de la provincia de Chalco que cuenta que:
“Los dioses descendieron del cielo a una cueva, donde Piltzintecutli se acostó con Xochiquétzal; de esa unión nació Tzentéotl, el dios del maíz, quien se metió bajo la tierra y dio a su vez otras semillas; de sus cabellos salió el algodón, de sus dedos el camote y de sus uñas otra clase de maíz. Por esto, dicho dios fue el más querido de todos y le llamaron el **Señor amado**.
La importancia de la tortilla en México es tal que es parte de la cultura de muchos de los pueblos originarios de América y ha trascendido su consumo a la actualidad. En España desde la antigüedad se utilizan las tortillas en la gastronomía y con la colonización dicho nombre llegó a América para aplicarse a las preparaciones de alimentos con características similares.
La torilla es sin duda la protagonista de los platillos mexicanos y junto con el tequila y el chile, el signo culinario que representa a la mexicanidad.


Mhh que rica la torilla!!!