Habría que pensar qué hacer para que los diputados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal ya no tengan que distraer su tiempo de actividades más importantes para ir a trabajar. Juzgue usted: en el reglamento interior de la ALDF se establece que durante el periodo ordinario los legisladores deben sesionar dos veces por semana, de 11:00 a 17:00 horas, aunque puede extenderse más allá de ese horario.
No obstante, se ha hecho una constante que después del medio día, el salón de plenos comience a vaciarse y ayer, por segunda ocasión consecutiva, la presencia de menos de la mitad de los 66 diputados obligó a suspender los trabajos, apenas pasadas las tres de la tarde, aun cuando sólo se habían desahogado 20 de los 56 asuntos incluidos en la orden del día.
Eso sí, las bancadas de los diferentes partidos ya analizan un incremento al presupuesto de la Asamblea de 15% —con lo que tendrían 130 millones de pesos para 2008—. Al ser ellos quienes discuten y al final aprueban las partidas presupuestales de la ciudad, la iniciativa será mero trámite. Tal pereza y desdén apenas puede explicarse en el hecho de que cada representante gana la ridícula cantidad de 112 mil 885 pesos al mes; es una inconciencia de nuestra parte pretender que además, vayan a trabajar. No los merecemos.


Creo que lo que mas enoja es que nosotros les aguantemos su flojera, que nosotros no les pongams un hasta aqui…