Es un hecho que la planeación de la ciudad —si tal cosa es posible— no está caminando en el rumbo que los ciudadanos necesitan, al menos en los rubros de transporte y vialidad. Ayer, el Gobierno del Estado de México anunció la construcción de un viaducto elevado que correrá del Toreo de Cuatro Caminos a la zona de Tepozotlán, una obra similar al segundo piso edificado en el Distrito Federal, que constará de 32 kilómetros.

Más allá de los detalles —una inversión de 4,400 millones de pesos—, los expertos ya le advierten al gobernador Enrique Peña Nieto que su proyecto no solucionará el conflicto vial que existe en el valle de México, sino lo va acentuar más, pues la solución no es aumentar la superficie de rodamiento, sino invertir en sistemas de transporte masivo de calidad.

El tema vuelve a ser el mismo que con toda la obra vial de Andrés Manuel López Obrador; su proyecto menos aparatoso, el Metrobús, resolvió problemas de movilidad y tiempos de traslado para miles de capitalinos, convirtiéndose en el modelo para nuevas rutas. Claro está que una candidatura para 2012 necesita una megaobra.