Dos escándalos de farándula —uno más reciente que otro— pintan de manera inmejorable lo acomplejados, lo prejuiciosos y lo hipócritas que podemos ser muchos mexicanos. Este horrendo hábito de mirarnos siempre en los ojos del exterior para descifrar sus malas intenciones y alimentar nuestro chauvinismo fue patente cuando el cantante italiano Tiziano Ferro declaró que las mexicanas estaban lejos de ser las mujeres más bellas, dado que —generalizó— tienen bigotes. La noticia generó cualquier cantidad de comentarios y actitudes que serían francamente ridículos si no denotaran esta pena que sentimos por nosotros mismos.
El periodista argentino Jorge Lafauci, quien actualmente trabaja como juez de un concurso de baile por televisión, nos acaba de regalar otra oportunidad de oro para victimizarnos y sacar a pasear nuestra xenofobia, luego de ser captado por una cámara mientras opinaba que los mexicanos somos feos y que los únicos bonitos están en la tele.
Paco Calderón, monero del diario Reforma ha publicado un estupendo cartón que retoma el tema y explica, con mucho humor y mucho de verdad, estas reacciones desmesuradas de nuestra gente y de nuestros medios ante un comentario ciertamente negativo, pero que disfraza nuestra absurda necesidad de ser aceptados. Arranques de dignidad que debrían ser usados en mejores momentos.
Enlace: Sitio de Paco Calderón.

