A principios de este mes, arqueólogos del Instituto Nacional de Antopología e Historia iniciaron una excavación en busca de una tumba real azteca, basándose en un monolito dedicado a Tlaltecuhtli, la diosa azteca de la tierra, representada como una mujer con enormes garras y un chorro de sangre que le brota de la boca mientras se acuclilla para dar a luz, el cual fue encontrado hace un año en el Museo de del Templo Mayor.
Según estudios se ha supuesto que la diosa Tlaltecuhtli devoraba a los muertos para darles después nueva vida, los aztecas solían enterrarla de cara a tierra, sin embargo, la actual mira hacia arriba. En la garra que remata su pie derecho, la diosa sostiene un conejo y diez puntos para indicar la fecha “10 conejo”, es decir, 1502, el año de la muerte de Ahuizotl.
“Nuestra hipótesis es que probablemente sea la tumba de Ahuízotl, el octavo rey”, dijo López Luján, director del Proyecto del Templo Mayor del INAH.
Como nunca se ha hallado ninguna tumba real azteca, los arqueólogos están en busca de lo desconocido. El radar indica que la tumba tenía hasta cuatro cámaras, y los científicos creen que hallarán numerosas ofrendas a los dioses.
Enlace: En busca de la tumba real azteca.


