Ni un Estadio Azteca pintado de amarillo ni las 50 mil camisetas regaladas por la directiva a los aficionados. Vaya, ni siquiera el futbol le alcanzó esta noche al América para sacar el resultado en el juego de ida de la final de la Copa Sudamericana 2007. El club argentino Arsenal de Sarandí vino de atrás y se impuso 3-2 como visitante a pesar de que el equipo mexicano aparecía como favorito.

Es cierto, el arbitraje del arbitro paraguayo Ricardo Grance fue desastroso; sin embargo, los de Coapa no lograron poner claridad a un encuentro en el que estuvieron dos veces arriba en el marcador. De tal forma, a la escuadra sudamericana le bastará un empate el próximo miércoles para coronarse.

El paraguayo Salvador Cabañas y Alejandro Argüello anotaron los goles del equipo local en los minutos 5 y 53, respectivamente, mientras que Aníbal Matellán (31) y Alejandro Gómez, en dos ocasiones (56 y 65), marcaron para que Arsenal concretara la sorpresa.

La falta de contundencia puede costarle el año completo al América. Veremos.