La Ciudad de México ha dado otro paso importantísimo en el reconocimiento de las libertades de sus ciudadanos. Este martes, de manera unánime, los diputados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobaron la Ley de Voluntad Anticipada, que permitirá a los enfermos terminales renunciar al tratamiento médico que sólo prolongaría su vida sin posibilidad de cura.

Si bien la legislación no aprueba la eutanasia, es decir, la intervención directa de alguien para terminar con la vida de un enfermo, sí favorece la muerte sin sufrimiento innecesario cuando éste es inevitable y permite al enfermo o a sus familiares —cuando éste se encuentra impedido de hacerlo— redactar un testamento de vida para ayudar a quienes necesitan de un donador, permitiendo que sus órganos y tejidos sean dados a alguien más.

Más allá de las insensateces políticas del día a día, con ésta, el Distrito Federal ha visto aprobadas en el último año tres leyes progresistas y que permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo, la interrupción del embarazo de mujeres con menos de 12 semanas de gestación y esta llamada ley del bien morir, que permitirá además dar vida a otros.

Enlace: Avala ALDF por unanimidad la ley de Voluntad Anticipada.