
Al parecer los ánimos por conseguir boletos para el partido que sostendrán Pumas y Atlante el próximo jueves en el estadio Olímpico Universitario desataron pasiones, ya que los boletos para dicho encuentro volaron literalmente y como siempre las pocas entradas sobrantes, misteriosamente quedaron en manos de los revendedores.
Ante ello aficionados universitarios se dieron a la tarea de ubicar a quienes tenían apariencia de acaparador de boletos, el resultado, acorralaron a estas personas y les dijeron “de a cómo el boleto”, mil pesos joven, respondió un revendedor, pues se los compramos al precio cómo ven, en ese instante los personajes en cuestión fueron rodeados por los aficionados puma.
De esta manera, las entrabas cotizadas en precio de ensueño fueron vendidas al precio, debido a la intimidación de algunos, sin embargo después el asunto se volvió cacería de brujas, ya que quién no tuviera apariencia de incha Puma, era sujeto la típica báscula, todo ello ante la mirada de la Policía.
Este el primer caso en que los asistentes a un espectáculo meten en cintura a los revendedores, ya que como lo dijimos de manera mágica acaparan boletos y los venden a precios ridículos, sin embargo no aprobamos la justicia por propia mano, ya que este es un trabajo que debe desempeñar la autoridad, la cual ayer, brillo por su ausencia.
Quizá ahora los revendedores la pensarán dos veces antes de hacer su negocio en terreno universitario, por lo que la Policía y Seguridad UNAM deberán de estar muy atentos el próximo jueves.
Imagen: beto (kuh)


Estoy de acuerdo con que no se debe hacer justicia por propia mano, sin embargo está situación la provocó la propia directiva de Pumas. Sólo pusieron a la venta 20,000 boletos, de un estadio para 62 mil personas.
Entregaron 18 mil boletos para patrocinadores, prensa e invitados especiales. Es ridículo.
Y 8000 supuestos boletos vendidos a la comunidad universitaria. ¿A quién en la comunidad universitaria? Conozco alumnos y maestros que están matando ahora por un boleto.
Creo que la directiva le debe a la afición una explicación.