Ésta es una de esas notas que no pueden dejarse pasar, aunque no hayan ocurrido en la Ciudad de México. Después de tres semanas de vacaciones, un niño de diez años que simplemente se negaba a regresar a la escuela movilizó a personal de Cruz Verde y de Protección Civil de Guadalupe, Nuevo León.

Mientras todos dormían, el chamaco fue a la cocina, tomó un frasco de pegamento industrial para pegar calzado, se lo puso en la mano y se sujetó a la cabecera metálica de su cama, a la cual quejó adherido por alrededor de dos horas. Fue hasta que los rescatistas usaron un spray aflojatodo que el menor quedó liberado, suficientemente a tiempo para que todavía lo mandaran a clases, mientras explicaba:

Es que no quería ir a la escuela, no tenía ganas, estaban muy ricas las vacaciones

Vía: Fermín Téllez.