prohibidofumar.jpg Este viernes, finalmente fueron publicadas en la Gaceta Oficial del Distrito Federal las reformas y adiciones a la Ley de Protección a la Salud de los no Fumadores en el Distrito Federal, con lo que los propietarios de restaurantes, hoteles, salas de cine, teatros y auditorios tendrán seis meses como plazo para acondicionar sus inmuebles y hacer efectiva la separación física de fumadores y no fumadores, si no quieren ser sancionados. Entre los puntos que más llaman la atención está el siguiente:

En caso de no ser posible su separación física o de no cumplir con esta disposición, se entenderá que toda el área será de no fumar.

El asunto es, pues, que después de años de ser permisivos con las empresas cigarreras, con la publicidad en medios masivos y de haber sido responsable —así sea por omisión— de que el tabaco llegara cada vez con mayor facilidad a la población, mucha de la cual adquirió y no ha podido dejar el hábito del cigarro, ahora la autoridad condicione la permanencia en un bar o una discoteca a quien siente necesidad de fumar o en su defecto mandarlo a los separos 36 horas e imponerle una multa de hasta 126 mil 425 pesos. Como apuntaba hace poco Carlos Marín, director de Milenio:

Envueltos en la bandera de la modernidad, los profilácticos hacedores de leyes están resueltos a que quienes tienen (tenemos, Kimosabi) el gozoso vicio del tabaco sean tratados como leprosos en la época oscurantista, manteniéndolos lejos de “los sanos” porque el viernes reciente, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la Ley General para el Control del Tabaco.

Un servidor, que no fuma, piensa que los fumadores se convirtieron en ciudadanos de segunda. ¿Ustedes que opinan?

Enlace: Más restricciones a fumadores en capital mexicana.