De nueva cuenta, el cardenal Norberto Rivera Carrera usó el púlpito de la Catedral Metropolitana para insistir en que los pecadillos es mejor mantenerlos escondidos. Según el jerarca, eso de reconocer las faltas puede ser peligrosa, pues hay quien usa esos pecados y males para exhibirlos y remarcarlos con la intención de exasperar, y quitarle a los demás la esperanza.

Justo después de este llamado al silencio, un grupo de siete mujeres ha decidido hacer público el fraude de que fueron objeto a manos del sacerdote Pedro Mendoza Pantoja, responsable de la iglesia de San Pedro Apóstol, en Cuajimalpa, y supuesto coordinador de exorcistas en México, a quien entregaron 5 mil 220 dólares por un viaje de 24 días por Italia, Egipto e Israel, mismo que terminó a los ocho días, sin reembolso, todavía en territorio italiano. timo-sacerdote.jpg El caso de estas mujeres llegó hasta las manos del propio Rivera Carrera, quien hizo lo que cualquier persona que no quiere quitarle la esperanza a otros: cambiar al cura de parroquia, y ponerlo lejos de sus acusadoras. A pesar, de que existen recibos con el membrete de la parroquia y la firma del religioso, como el mostrado arriba, las afectadas seguramente serán tratadas como gentuza que quiere dañar a la Iglesia. Para que aprendan que los pecados de los vicarios de Cristo deben enterrarse muy profundo para que nadie los vea.

Enlace: Siete mujeres denuncian a sacerdote: exorcista y timador.