A mediados de este mes, Jessica Uribe comentó aquí la iniciativa del Gobierno del Distrito Federal de destinar unidades exclusivas de RTP para el uso de mujeres, con el fin de que viajen más cómodas y —principalmente— evitar que sean víctimas de faltas de respeto y acoso sexual. La medida ha sido aplaudida, pero muy poco analizada con seriedad respecto al cambio que realmente genera en la vida de la capital.
El primer y más importante asunto es que mientras la intención es ir aumentando el número de rutas que prestan el servicio y la cantidad de autobuses especiales, el aumento en la flotilla no ha sido un paso que se antojaría lógico. De tal modo, esta protección a mujeres que se viene instrumentando se ha traducido en un peor servicio para quienes no gozan de trato preferencial. Es decir, miles de usuarios tienen que esperar el doble de tiempo para abordar una unidad “permitida”, con la consecuente saturación del servicio.
La idea de gobernar para todos no puede partir de criterios excluyentes o de favorecer a unos en detrimento de la calidad de vida de otros. Crear autobuses especiales para que las mujeres viajen cómodas implica que los hombres no tienen derecho a ello; juzgar que por un puñado de agresores todos los hombres son unos animales, significa que la autoridad no desea hacerse cargo de castigar ejemplarmente a quienes acosan y de hacer una ciudad más vivible para todos. Hace días hablábamos del trato que como ciudadanos de segunda se les empieza a dar a los fumadores; ¿por qué ahora se criminaliza por género?


En teoria esto no es cierto que los usuarios tienen que esperar el doble para abordar una unidad permititda, personalmente no he visto estas unidadades pero cuando se dio a conocer el programa se dijo que las unidades para mujeres iban a transitar en convoy con una unidad “normal”.
Pues yo creo que esto es una verguenza para los cuidadanos, si bien puede ser aplaudida esta medida, refleja por otro lado el fracaso de la educacion civica en la capital, seria una pena que esto se maximizara y que llegara a otros estados de la republica.
La idea no deberia de ser segmentar, la idea deberia de ser aplicar la ley y no buscar formas faciles para evitar el problema.
Me parece que por un lado beneficia a las usuarias y que su unica preocupacion es viajar seguras, pero por otro discrimina a los hombres pues no tienen como bien anotaste “derecho a viajar ” y los convierte en posibles agresores de inmediato.
Desafortunadamente son las mujeres quienes hasta la fecha no han tenido derechos que respetar.
Es cierto que la ley se tiene que aplicar para todos, pero si no se les ofrece un nivel de protección a las mujeres, no se puede partir de ningún punto.
El autor de este artículo es de nuevo tendencioso y se ofende por ser considerado agresor sin prueba alguna.
Lo que no recuerda es que él no tiene que sufrir el acoso diario que las mujeres padecen.
Prefiero mil veces que tanto él como yo seamos “considerados” agresores sin mérito, a continuar con nuestro orgullo intacto y muchas mujeres sigan siendo víctimas en el transporte público.